Diccionario contra la corrupción

Una de las batallas más importantes en la lucha contra la corrupción se libra por el significado de ciertas palabras. Las definiciones de estas forman premisas (afirmaciones que sirven de base para un razonamiento) y, en la medida en que estas contengan errores, las conclusiones a partir de ellas resultarán incorrectas, así el resto de la lógica aplicada sea válida. Muchas de estas definiciones equívocas no solo ocultan los medios empleados para perpetrar y encubrir los actos de corrupción, sino que, con frecuencia, cometen el error de culpar a la víctima.

Un ejemplo de esto lo otorga la palabra independiente cuando, por ejemplo, se cuestiona si un juez lo es. El que se conceptualice como un rasgo del carácter (persona que no admite intervención ajena) en lugar de como una condición situacional (persona cuyo bienestar no depende de otra; p. ej., por su empleo o recursos) tiene repercusiones a la hora de fijar la ruta apropiada para evitar la ausencia de autonomía.

El propósito del Diccionario contra la corrupción es esclarecer conceptos subyacentes en términos que reiteradamente forman las premisas de los discursos contra la corrupción, y proporcionar unas bases sólidas para el análisis y la crítica constructiva.

Esta batalla tiene mucha importancia, ya que muchos hemos internalizado premisas que desvían las conclusiones. Se recogen a continuación algunas de las más perniciosas.

Las cuatro definiciones de mayor importancia

  • La corrupción no es lo que piensas

    La corrupción no es lo que piensas

    En qué consiste la corrupción y cuál es el desafío para enfrentarla.

  • Estructuras para crear justicia

    Estructuras para crear justicia

    Examina las estructuras gubernamentales utilizadas para resolver los problemas de inefectividad y corrupción.

  • Buscar ángeles no funciona, esta estrategia SÍ

    Buscar ángeles no funciona, esta estrategia SÍ

    Eliminar los medios que posibilitan la corrupción: una estrategia hemisférica.